El hijo prodigo

Comenta San Ambrosio: «No temamos haber despilfarrado el patrimonio de la dignidad espiritual en placeres terrenales. Porque el Padre vuelve a dar al hijo el tesoro que antes poseía, el tesoro de la fe, que nunca disminuye; pues, aunque lo hubiese dado todo, el que no pierde lo que da lo tiene todo. Y no temas que no te vaya a recibir, porque Dios no se alegra de la perdición de los vivos. En verdad, saldrá corriendo a tu encuentro y se arrojará a tu cuello, pues el Señor es quien levanta los corazones, te dará un beso, señal de la ternura y del amor, y mandará que te pongan el vestido, el anillo y las sandalias».

Por esto mismo, quiero compartir contigo la siguiente reflexión que una vez pude decir a una pequeña comunidad de un hermoso pueblo cuando me encontraba de Misión, es una homilia preparada para la semana santa, confío en que llenará de paz y amor tu corazón al igual que lo hizo conmigo y con mucha gente.

Imagínate que te encuentras charlando con un Arquitecto y le preguntas: Usted ¿Para qué es bueno?, él te respondería que es bueno para construir edificios, casas, escuelas, etc. Ahora imagina que estas charlando con un Físico Matemático y le haces la misma pregunta: Usted ¿Para qué es bueno?, él te respondería que es bueno para las matemáticas, para los números. Y si le preguntas a un Sacerdote te respondería: Soy un buen transmisor del evangelio. Con esto te darás cuenta que todos somo buenos en algo, algunos son buenos para enseñar a orar, en fin. Si uno le preguntara a Jesucristo, Señor ¿Para qué eres bueno tú?, él te diría: Hijo, soy bueno salvando almas, cargando con pecado ajeno, pero sabes cual es mi arte favorito, hacer parábolas para expresar lo que tengo en el alma y llegarte a ti. Y si yo le pidiera a Jesús: Señor, resume-me todo lo que tu viniste a decir en el mundo en unas pocas palabras, me diría: Dios es Tu Papá. Eso es todo, la gran revelación que Jesús nos trajo es la paternidad de Dios, pero no un Padre como el que tu tienes, ni como el que yo tengo, el mío es muy bueno, sino el mejor Padre que pudiera existir, sueña al mejor Padre, el Padre que todo lo puede y el Padre que te ama y que te amara siempre con un amor que nunca jamas se va a apagar.

Yo quiero que tu sepas que cuando oras es para encontrarte con tu Padre, que no le importa lo que tu has hecho, que si has sido infiel en tu matrimonio, que si no has podido ser honesto en tu trabajo, que has robado, que has matado con un gesto la alegría de otra persona, has abortado, te has divorciado, has actuado con violencia, que no has sabido ser buena vecina, una buena amiga, su corazón le dolió, porque él sabía que eso trairía dolor para ti, pero no dejo de amarte y tu te has estado escondiendo de él, tal vez inconscientemente, y has caminado en tantas sendas y él te dice Hoy: "Corre a mis brazos Hijo, porque lo único que tengo que darte es Amor". Y tu me dirás a mi: No me parece justo que una persona malvada, pecadora vuelva, y así como así ven te haremos una fiesta porque volviste. Yo te diré que si es justo porque no solo tenemos un hermano que nunca se fue de casa, un hermano que nunca le falto a nuestro Padre, pero cuando ese hermano vio que nos fuimos de la casa, que caímos, ese hermano se presto a cargar con nuestro sufrimiento.

Cristo es tu hermano mayor, dale un aplauso. Porque sabes una cosa, esas manos, las manos de Jesús crucificado que curaban a los enfermos con solo tocarlas están perforadas por tus pecados y los míos. Sus pies que nunca dieron un mal paso, están clavados por tus malos pasos y los míos, por tus malos sentimientos y los míos. Y su cabeza coronada de espinas por tus malos pensamientos y los míos, eran nuestros pecados los que él llevaba y los pago todos y tu solo tienes que acercarte a un sacerdote con humildad y decirle: Padre, Yo peque; Y el Padre te va a dar el perdón seguro, porque ya esta pagado, seguro que te lo va a dar. Y levántate y no caigas más, y únete a tus hermanos, y crece en la fe.

Señor Jesús te damos las gracias por bajar del cielo a revelarme que Dios es mi Padre, te doy las gracias porque cargaste con todos mis pecados y gracias a ti mi Padre me Ama, y no tengo nada que temer porque él es mi Padre, gracias Jesús me entrego con confianza a mi Padre, me meto en sus brazos y de él espero sanación, sabiduría y libertad, gracias porque soy tu Hermano, Padre gracias porque soy tu Hijo. Amén.

Tu Amigo, Daniel Espinoza
¡Consuela a mi Pueblo! Blog

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